Valentina no podía dejar de sonreír. Al fin, después de tantos meses de incertidumbre, Javier había despertado. Su mente estaba llena de pensamientos, pero lo único claro era que tenía que compartir esta noticia con las mujeres que siempre habían estado a su lado, que habían sido su apoyo en cada momento difícil.
Tomó su teléfono y comenzó a escribir los mensajes. Sabía que lo que estaba a punto de decir les llenaría de esperanza, al igual que lo había hecho con ella. Con una mezcla de emoción y