Todos los sonidos de su alrededor dejaron de escucharse, el cuerpo se le paralizó y el corazón le latía tan fuerte que sentía que podría colapsar en cualquier momento.
De pronto las sensaciones dolorosas del pasado se tornaron muy vívida y la frustración le provocó una sensación amarga en todo el paladar.
—¿Q-Qué has dicho? —habló al fin, mas su voz se escuchó nerviosa.
—Franco, sé que debes estar pensando lo peor, pero no vengo a provocarte problemas. Yo solo quiero ver a mi hija —respondió co