Varios años atrás...
Franco luchaba con Erika, quien jalaba su valija con fuerza mientras le gritaba que la dejara ir.
—¡No puedes ser tan egoísta y cruel! —profirió él desesperado.
—¡Eres un exagerado! ¡No quiero seguir viviendo en esta pobreza! Tú no eres capaz de mantener esta casa. ¡Poco hombre!
—¿Vas a abandonar a tu hija? —Franco continuaba jalando la maleta para impedir que ella se marchara.
—¡No quiero tener una hija! ¡Mírame, Franco! Soy joven y hermosa, así que me merezco vivir como u