En el apartamento de Daniela, Franco estaba conversando con Ashley, quien lo escuchaba atenta y asentía con la cabeza a sus reflexiones.
—Lo sé, papi, la profe Dani nos enseñó sobre el trabajo honrado en la clase —dijo ella con carita triste.
Franco suspiró y le acarició la mejilla.
—Me alegra que hayas entendido, mi amor. Lo que te acabo de explicar es nuestra realidad por ahora, pero te prometo que voy a trabajar duro para que tú tengas una buena vida.
Ashley lo miró a los ojos con firmeza.
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