El que la destruirá.
Raúl baja de su limusina y corre a las puertas de la mansión, agitado, pues ha visto en la distancia la SUV de Beatrice. Apenas se abre paso por el pasillo hacia la sala se encuentra a su hermana, cuñada, padre y madre reunidos en la sala.
Las miradas caen en él, con severidad, decepción.
José, con el pulso temblándole, aprieta la mano de su esposa y le habla con impotencia.
—Ambos me dijeron que no tenían nada. Pero es mentira. Tienes algo con ella, Raúl. Y sigues con Madison.
Él siente un vue