Dos semanas después
Gabriel se paseaba por la sala del tribunal mientras esperaba que la sesión comenzara, ese día Aisha debía llegar con los niños para la prueba de paternidad. Se preocupó un poco cuando vio llegar a Indira y a sus abogados.
El alguacil les pidió entrar y cerró la puerta.
―¿La señora Aisha Sing no se ha presentado? ―preguntó la juez.
―No, señora juez, mi cliente, no pudo asistir a esta primera comparecencia porque sus niños estuvieron enfermos con fiebre, los médicos que los