Capítulo 20. El vecino fisgón
Dos meses después
Gabriel miró por la ventana del salón de su nueva casa en Cupertino, California, espiaba la casa del frente donde vivía Aisha con sus hijos. Le costó menos de un mes localizarla y casi el mismo tiempo convencer a los vecinos de su exesposa de que le vendieran su casa. Tuvo que pagar el doble de su valor, pero había valido cada centavo, desde la ventana de su nueva habitación podía ver a sus hijos. Se sentía un acosador por estar husmeando la casa de Aisha, pero eso cambiaría