Óscar se atragantó al escucharlos hablar, miró a su esposa.
—Tú has dicho algo delante de los niños del tesorito —dijo y bebió otro trago.
Samantha carcajeó al igual que los invitados al escuchar a Gabito, luego se aclaró la garganta.
—Yo siempre le ando aconsejando a Lupita, que no vaya a entregar su tesorito a cualquiera, y Norita me escuchó —expresó con sinceridad.
—No puedo decir que el pitufin es cualquiera. —Miró con nostalgia al pequeño—. Lo amo como se ama a un hijo —mencionó y se acl