En horas de la noche, una vez que todos se fueron a dormir. Angélica se acomodó junto a su esposo. Recargó su cabeza en el pecho de él.
—Estoy muy angustiada por nuestros hijos —comentó suspirando y con una opresión en el pecho.
Francisco le acarició el cabello, inspiró profundo.
—Yo también —contestó pasando la saliva con dificultad—. Me aflige la situación de Samantha y Samuel —respondió con tristeza—, siento que todo es culpa mía. ¿Crees que le presté más atención a mi hija? —indagó si