Las reglas del contrato las conozco a la perfección, cláusula por cláusula, me aseguré de leer hasta las letras más pequeñas para estar segura de que todo estaba en orden, por eso estoy más que segura que esto no era parte de ese contrato.
Harry se queda mirándome directamente a los ojos. Hay algo en su mirada que está logrando que me olvide de todo, de mi lugar en este juego, de donde estamos, hasta de respirar, está siendo demasiado seductor.
Lo peor es que, esta vez, nada es fingido, no hay