Aprovecho que nadie me está mirando en el momento y sacudo de forma brusca mi cabeza en un intento fallido por sacarme estos malos pensamientos de la cabeza y por poner los pies en la tierra. Aquí el único que es mío, es Harry, nadie más. Robert puede salir con quien le venga en gana, no me debe ningún tipo de explicación porque no somos absolutamente nada, no hemos llegado a nada. Él no es mío.
No sé qué bicho le habrá picado, pero después de estar unos cinco minutos con nosotros, Caro coge su