Alessandro
El sonido de la puerta al cerrarse resuena en la oficina, y siento cómo la frustración se acumula en mi pecho. Soy bastante consciente que me he comportado como un idiota, pero no pude evitarlo. La conversación que tuve con Matteo y a certeza con que él me dijo que estaba cayendo por la mocosa me ha puesto a la defensiva.
Mis ojos van hacia la puerta que acaba de cerrarse solo confirmar un hecho: Valeria se ha ido, y aunque debería sentir alivio pues se supone que es lo que necesitaba