Al llegar al auto, Austin sacó los condones de la guantera y luego cerró la puerta y abrió la de atrás.
—¿Qué haces pregunté?
—Creí que tendríamos sexo en el auto. — Me reí. Esto era lo que definía nuestra relación. No podía creerlo, sin embargo, lo necesitaba y mucho. Así que simplemente me metí y el se metió detrás de mí. Una vez cerró la puerta me deshice de mis bragas y zapatos mientras él se quitaba su chaqueta. No tardó en besarme de nuevo, de aquella forma tan sensual y juguetona que me