No podía creer lo que mis ojos veían. Austin Jones se encontraba afuera de mi puerta mirándome con una amplia sonrisa, con su abrigo negro cubierto con algo de nieve. Lo hice pasar de inmediato y lo llevé hasta la cocina ya que había dejado ahí mi sopa. Además, era el lugar más cálido de la casa. Se quitó el abrigo y yo fui por una manta que estaba en la sala para Dársela. Tenía su nariz roja así que era obvio que tenía frío.
Al regresar dejé la manta sobre él y tomé asiento a su lado para gira