LAIKA
Sabía todo lo que ocurría a mi alrededor, pero no podía ni levantar una extremidad. La señora Theresa y Erika me llevaron a un lugar que no conocía, pero parecía una especie de templo. Joy ya ni siquiera podía responderme porque estaba muy débil, y era solo cuestión de tiempo que dejara de proteger a mi cachorro y yo quedara expuesta a algún daño. Necesitaba hacer algo.
Cerré los ojos porque hasta mis párpados estaban demasiado débiles para permanecer abiertos y ver qué tramaban Erika y