Capítulo 54. |Feliz cumpleaños, señor Müller|
Islas Canarias, España.
Después de seis horas y cincuenta minutos, el auto se detuvo frente a las puertas rústicas de madera color marrón, Max estaba al volante y extendió su mano para presionar el botón y anunciar al personal que cuida la casa de que han llegado. Las puertas se abrieron automáticamente dejando a la vista un camino lleno de flores silvestres coloridas que se podían ver por las luces que estaban al ras del suelo.
—Es hermoso—susurró Emma.
—Espera verlo al amanecer, es simplemen