Capítulo 38. |Una bola mágica|
Lunes por la mañana y Emma estaba de un buen humor que ni ella se lo creía, pensó «¿Cuándo fue la vez que he estado de este humor?» No recordó que fuese así un día. Sentada, con la mirada en la pantalla de su computadora, agilizó todo el trabajo que quería adelantar para tener el resto de la tarde sin pendiente. Separó todas las imágenes de lo que había pasado el sábado con Max, la forma en que besó cada centímetro de su cuerpo, así como el cómo la había empotrado contra el azulejo de la bañera