Un suave rayo de luz se colaba por la ventana de la habitación del hospital cuando Valeria comenzó a agitarse. Su respiración se volvió más profunda, y lentamente abrió los ojos, parpadeando mientras trataba de acostumbrarse a la claridad de la habitación. Lo primero que vio fue a Daniel, sentado a su lado, su rostro reflejando una mezcla de alivio y preocupación.
—Valeria… —susurró Daniel, acercándose un poco más—. ¿Cómo te sientes?
Valeria lo miró con ojos aún adormilados, tratando de recorda