Llena de angustia volteó a ver para todos lados y no vio a nadie a su alrededor. Quiso gritar, pero con un movimiento brusco su padre la empujó hacia el interior y cerró la puerta con seguro. Mientras él se acomodaba en el asiento de piloto, aparecieron varios hombres con armas rodeando el auto y apuntándoles.
Anyi suspiró de alegría, pensó que ya todo estaba perdido, el alma volvió a su cuerpo cuando Leo se acercó y le sonrió.
— Si quieres seguir con vida baja a la chica y siéntate en el lugar