Todos se sentaron alrededor de la mesa y disfrutaron cada uno de los exquisitos platillos que Jandé les ha preparado. El chico que le advirtió que se preparase porque a partir de ese día comenzará su infierno, observa a Jandé y se siente sumamente orgulloso de ella al ver que todo lo que está haciendo es para dejarle en claro a Natalia, que la esposa de la casa es ella y que ni se atreva a entorpecer su relación porque le irá muy mal.
La señora Melisa rebosa de felicidad al ver que su querido h