La brisa fresca de la mañana acaricia el rostro de Lía mientras camina por los senderos de la manada Stormwood. Los árboles, altos y majestuosos, parecen susurrar secretos ancestrales, y el sonido de los lobos entrenando en el claro cercano llena el aire. A pesar de todo lo que ha pasado, por primera vez en mucho tiempo, Lía siente una paz que no había conocido antes.
En sus brazos, su hijo duerme plácidamente, su pequeño cuerpo cálido contra el suyo. Observa su rostro tranquilo