El sol se ha puesto, tiñendo el cielo con tonos rojizos y anaranjados. En la pequeña casa de Caleb, una atmósfera de calma predomina, pero bajo esa calma, algo se siente diferente. Lía está sentada en el sofá, mirando la ventana con la vista perdida. Caleb la observa en silencio desde el umbral de la puerta, consciente de que algo ha cambiado en ella, algo que no puede entender.
Desde que llegaron a esta manada, Caleb ha intentado ser el apoyo constante para Lía. Ha estado a su lado, dándole el