Capítulo 54: Niña

Selena observo a Alexander por algunos instantes antes de asentir ligeramente y tomar un lugar en la mesa.

El millonario sostubo la silla para que ella se sentara y en todo momento la observaba a los ojos, como si miles de palabras colgaran de estos como pequeños diamantes.

—Alexander, quiero que queden las cosas claras entre nosotros…—comenzo a decir la preciosa prostituta con cierto temor, mientras veia a Alexander colocar con delicadeza una fuente ante ella y tomar asiento al otro lado.

—No
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