Mundo ficciónIniciar sesiónLo que estuviera haciendo Rosa, funcionaba la mar de bien, porque luego de un rato comenzaron a entrar varios clientes deseosos de tomar un buen postre y/o ver más maids.
Yuri se acercó a los primeros clientes que le tocaron y aunque se estaba muriendo por dentro al notar la forma libidinosa en la que le veían, se las arregló para sonreír y decir.
—Bi-bienvenidos a Sweet Valerian, amos —dijo mientras les pasaba una carta—, &iq







