—Natasha apártate. —Incómoda ella retrocede, acomodo mi camisa.—¿Qué te trae a aquí?.
—Escuché que estabas necesitando una asistente temporal que ayude a Clavert y yo soy la mujer más calificada para el puesto. —Ella se sienta en mi escritorio, abre sus piernas, no deja nada a la imaginación.
—¿Trajiste tu currículum? —preguntó cortando la distancia entre ambos, no me agrada el olor de su cuerpo.
—Nosotros no necesitamos esa clase de formalidades —sujeta el cuello de mi camisa, sus ojos brillan