Daniela
Me desperté con mi ruidosa alarma obligándome a levantarme de la cama, pero sinceramente no tengo ganas de levantarme.
Es muy sábado definitivamente
Sin embargo, mi odioso esposo no deja de abrazarme y dejar besos en mi mejilla.
— Tengo sueño.
—¡Qué aburrida Daniela! ¡Ya pasaron
las 24 horas! ¿Verdad?
— Me olvide de decirte —Lance un bostezo—Haremos negocios con Bastian
Él niega con la cabeza —Por supuesto que no
—Su empresa es de prestigio, Dave y nos conviene...
Me interrumpe mole