Desde que desperté me he dedicado a ordenar el desayuno de David en su restaurante favorito además de darle de comer a Rocky quien cada día está más gordito y desastroso.
En este momento estoy dejando besos en su cuello debido a que él no desea despertar.
—Vamos flojito
—Cinco minutos más, mi vida —Me suplica lanzando un bostezo
—Mi amor ya preparé tu desayuno favorito ¿A caso me vas a rechazar?
— ¿Hasta cuando durará la Daniela cariñosa y melosa?
—Por 24 horas
—Entonces debería aprovechar
Me