Naomi despertó al escuchar que alguien la llamaba. Parpadeó varias veces antes de enfocar a Ethan frente a ella, inclinado a su lado.
—¿Cómo te sientes? —preguntó él.
Frunció el ceño. Apenas estaba saliendo del sueño y su mente seguía envuelta en una niebla espesa. Pronto recordó el malestar y las náuseas.
—¿Todavía te duele la cabeza?
—No, aunque sigo sintiéndome agotada… y me muero de hambre.
—El doctor está aquí. Te revisará y después podrás desayunar —dijo Ethan con una leve sonrisa, acari