Maya parpadeó unas cuantas veces antes de lograr mantener los ojos abiertos. Durante un segundo se sintió confundida al no reconocer de inmediato la habitación en la que estaba, pero los recuerdos no tardaron en acudir a su mente y sintió cómo el calor le subía al rostro.
Se dio la vuelta para buscar a Thiago, pero descubrió que estaba sola. La decepción la embargó, pero la alejó de golpe. No podía permitirse empezar a apegarse a él.
Frunció el ceño al darse cuenta de que algunos rayos de luz