Naomi prácticamente corrió hacia Ethan al verlo y se lanzó a abrazarlo.
Ethan la recibió con los brazos abiertos, reaccionando apenas a tiempo para sostenerla contra él. La efusividad lo tomó por sorpresa, pero lejos de incomodarlo, sospechó que podría acostumbrarse fácilmente a aquel tipo de gestos.
Naomi apoyó el mentón en su pecho y alzó la mirada, regalándole una sonrisa amplia que solía hacer de sus días .
—Buenos días —saludó.
—Hola, lindura —respondió él, inclinándose para besarla con