Adeline no quería desperdiciar energía preguntándose si Damian realmente estaba tratando de fastidiarla con ese gesto, pero sabía perfectamente que, aunque Valentina comería los croissants, jamás tocaría el pastel de arroz al vapor. Era un plato que a ella le gustaba en el pasado, un detalle que él parecía haber recordado a medias, pero que ahora resultaba tan insípido como su matrimonio.
Al ver la puerta cerrarse con firmeza en su cara, Damian se detuvo un segundo en el pasillo. Entreció sus oj