El jade es frágil, pero el honor lo es aún más. Sienna miró rápidamente a Leona, pidiendo auxilio con la mirada. Leona captó la señal y, con su habitual sonrisa diplomática, intervino para romper el incómodo silencio del Patriarca. —Abuelo, ¿por qué no abres el regalo de Sienna? Quizás te lleves una sorpresa —sugirió—. Ella es una chica sumamente atenta. Estoy segura de que eligió algo maravilloso para ti.
Mientras escuchaba a Leona, Sienna lanzó una mirada de soslayo a la tía Irene, quien asint