Por supuesto, Rebecca podía quejarse mentalmente todo lo que quisiera, pero su respuesta al jefe debía ser impecable y profesional.
Rebecca: [Ya ha hecho su elección, señor Thorne.] Damian: [Gracias por tu arduo trabajo. Tú y los estilistas quédense con Adeline y asegúrense de que asista al banquete sin falta.]
Rebecca frunció el ceño. ¿A qué venía tanta insistencia? ¿Acaso Damian temía que Adeline escapara en el último minuto? Si ella había aceptado, era por su compromiso con el proyecto de Mou