Eileen se dio la vuelta antes de salir, visiblemente disgustada. —Claramente ella es la que está equivocada. ¿Por qué tienes que pedirle disculpas, Sienna?
Sienna no respondió, simplemente empujó a Eileen hacia la salida con un gesto de urgencia. Finalmente, el silencio reinó en la estancia. Helena, que había permanecido oculta, salió con cautela de su rincón.
—Señora, esto... —Le entregó su teléfono a Adeline con manos temblorosas. —Envíame la grabación ahora mismo —respondió Adeline con voz s