—Esa soy yo —respondió Adeline a la oficial mientras le hacía un gesto a Helena para que retirara los restos del desayuno.
La oficial tomó nota y preguntó con seriedad: —¿Está denunciando un intento de asesinato en su contra? —Sí —asintió Adeline con firmeza—. Fue esta persona, Eileen.
Mientras hablaba, señaló directamente a la mujer. El rostro de Eileen palideció al instante y miró a Adeline con terror. —Tú... ¡mentirosa! Sienna también gritó, fingiendo conmoción: —¡Hermana! ¿Qué estás diciend