Damian preguntó con voz contenida: —¿Algo más? —Los moretones en los tejidos blandos de su frente y brazo sanarán con el tiempo con un poco de ungüento —respondió el médico. —Está bien, lo entiendo. Gracias, doctor.
Luego se oyó el sonido de pasos alejándose. Adeline, aunque aturdida, sabía perfectamente que la habían llevado al hospital. Abrió los ojos lentamente, sintiendo que la habitación daba vueltas. —Oh, al fin despiertas.
Lauren estaba junto a la cama, mirando a Adeline con una expresió