—Jajaja, creo que es porque él está aquí conmigo que puedo seguir adelante. ¡Gracias, Damian! —exclamó Sienna con una dulzura empalagosa.
Damian miró a Sienna, asintió brevemente y no dijo nada. Adeline, por su parte, mantuvo la vista en el océano, ignorando los constantes comentarios de su media hermana como si fueran ruidos de fondo.
Sebastian levantó la vista de su teléfono, sonriendo. —Adeline, tu talento fotográfico es increíble. Me hiciste quedar muy bien. Deberías habernos sacado una foto