La doctora Belmonte se dió la vuelta y le sonrió a Elizabeth, se le acercó para revisarla y mientras lo hacía la mano de Eli se posó en la suya, una sonrisa cálida fue obsequiada por su única paciente.
_ Se supone que deberías estar descansando pero te encuentras aquí mirando como me encuentro, no te preocupes y ve a reposar un poco.
_ Prefiero trabajar, cuando te pasa algo así lo que menos quieres es estar sentado sin hacer nada mientras recuerdas una y otra vez lo mismo.
Ella apartó la mano d