Capítulo 34

La doctora Belmonte se dió la vuelta y le sonrió a Elizabeth, se le acercó para revisarla y mientras lo hacía la mano de Eli se posó en la suya, una sonrisa cálida fue obsequiada por su única paciente.

_ Se supone que deberías estar descansando pero te encuentras aquí mirando como me encuentro, no te preocupes y ve a reposar un poco.

_ Prefiero trabajar, cuando te pasa algo así lo que menos quieres es estar sentado sin hacer nada mientras recuerdas una y otra vez lo mismo.

Ella apartó la mano d
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP