39. Expectativas
Ana soltó una risita involuntaria, arrastrada por el entusiasmo de su prima. —Es sólo que no sé qué esperar —su sonrisa se hizo apretada.
—¿Y por qué esperar? —replicó Malena con su característico pragmatismo. —Tienes una excusa perfecta. Estarás en Valencia, sola, con tiempo libre. ¡Aprovecha!
Ana sintió un cosquilleo en el estómago, pero el comentario de su prima aligeró el momento. —Tienes razón. ¿Cuándo sale el vuelo?
—Martes a primera hora ―soltó a Ana y caminó para retomar su lugar frente