Nunca subestimes a una mujer.
—¿Cómo te fue? —pregunta mi madre cuando entro en la casa, un ladrido me sobresalta hasta que veo al cachorro caminar hacia mí moviendo la cola, lo tomo en mis brazos sonriendo—. ¿Dónde esta tu hermano? —me pregunta mirando hacia atrás yo me encojo de hombros.
—No lo sé, me dejo tirada en el instituto —digo, ella frunce el ceño—. Se fue con una chica —digo, ella rueda los ojos.
—Ya verá cuándo llegue —dice, yo río y miro al cachorro en mis brazos, mientras lo acaricio.
—¿Cómo te fue en el veter