51. NO PUEDES DECIR COSAS COMO ESA.
La mañana siguiente, Aurora se despertó con todo el cuerpo adolorido pero con una sensación de plenitud como nunca antes había sentido, el solo recordar todo lo que habían hecho en esa misma cama hacía que los colores se le subieran al rostro y que su cuerpo temblara de deseo.
Cuando giró el rostro se vio el lado de la cama donde Ben había dormido vacío, sin embargo el delicioso olor a tocino y café fue suficiente para hacerle saber dónde estaba el rubio, por lo que poniéndose en pie fue al bañ