19. ¡NO VAS A GOLPEARLO!
Nathaniel estaba a punto de tener un ataque, no entendía cómo era posible que el mocoso se haya ido de su casa y nadie se hubiese dado cuenta. De Derrick no le sorprendió, pues el tipo no miraba al niño si no era para gritarlo o darle un golpe, pero Milly, su madre, debía estar como loca buscándolo.
Llevaba al mocoso agarrado del cuello de la camisa mientras entraban al parque. A su lado la habladora caminaba con los ojos muy abiertos por la impresión, aunque milagrosamente había mantenido la b