Salir a buscar trabajo debería ser una actividad tranquila, casi aburrida, pero en mi caso se sentía como una misión imposible con bonus incluido: intentar no pensar en mi prometido después de haber tenido un sueño claramente inapropiado con él.
Iba caminando con mi carpeta bien apretada contra el pecho, repitiéndome mentalmente que era una mujer fuerte, independiente y profesional, cuando la vida decidió recordarme que también era muy desafortunada.
—Clara.
Me detuve en seco.
No.
N