Franco:
Vislumbro entre la neblina una figura masculina que se acerca a paso decaído hacia mí. No sé cómo me encuentro; no distingo el atuendo que llevo puesto, ni siquiera puedo saberlo aunque intente autorecorrerme con la vista, pues mis ojos no se despegan de la silueta que atraviesa la humedad matutina.
No me rodea nada más, solo un campo vacío opacado por el aura grisácea del rocío ambiental. Tampoco hay sonido.
Me desespero, la persona que se aproxima es torturantemente lenta y una inquie