Mundo ficciónIniciar sesiónLa cabaña de cazadores que encontraron era pequeña y olía a madera vieja y resina, pero para ellos era el único refugio contra la tormenta que arreciaba afuera. Liam logró encender una pequeña chimenea mientras Mia se quitaba la chaqueta empapada. El fuego proyectaba sombras alargadas y doradas sobre la piel de ella, encendiendo un deseo que ya no conocía de contratos ni de odio







