Alexander miró a Helena completamente sorprendido, sintiendo cómo su rostro se calentaba de inmediato por la frustración y la furia.
- No... No es posible. - Dijo mientras mil cosas pasaban por su mente.
- ¡Me ha engañado! ¡Me ha mentido! - Gritó furioso, agarrando el vaso que estaba sobre la encimera y lanzándolo contra la pared.
Helena se escudó temerosa de él.
- ¡Alexander! - Ella le advirtió, nunca le llamó por su nombre.
- Helena, se acercó a mí, ¡¡¡me enamoró de ella para engañarme!!! - G