Mundo ficciónIniciar sesión– No, nunca me uniré a alguien que deliberadamente se atreve a lastimarme, por mí, puedes irte al demonio Antonescu – dijo Isobel levantándose del suelo y mirando directamente a los ojos grises de tormenta de Emmeran.
– Están despedidas, ambas, no quiero volver a verlas en este hospital, y tú, Isobel, será mejor que busques una buena excusa, tu abuelo sabrá de esto y sé que no estará muy comp







