Te han traído tu ropa – Dijo acercándose – Lastima que no la usarás…
¿Se puede saber por qué no? – Dijo Jackie agarrando de nuevo una almohada y poniéndola como escudo.
Empiezo a odiar las almohadas. Ordené que te compraran ropa. – Añadió como si nada.
¡Por que hiciste eso! ¡No tenías ningún derecho! – Exclamó.
Tu ropa era un desastre, no creí tuviera arreglo. Veo que no me equivoqué. – Dijo cínico al ver la mudada que estaba a punto de ponerse. –
Quiero ponerme mi ropa por desastrosa que t