Mundo ficciónIniciar sesiónSebastian Goldberg
—Señor Goldberg—escucho al hombre de seguridad cuando me dirijo al elevador, había terminado todo y estaba listo para irme a casa.
— ¿Sí? —se acerca a mí.
—Creemos que lo vigilan. —levanto ambas cejas, luego arrugo mi ceño.
— &iq







