Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa que Anna Carolina había regalado a los novios, era impresionante, estaba frente a una playa privada, de miles de metros cuadrados, tres pisos, siendo que el tercero, era una impresionante terraza con barandal de cristal, una segunda alberca que dejaba caer su agua a la alberca principal en forma de cascada. Carolina estaba impresionada con el lujo de la casa, la vista era perfecta desde ahí dónde estaba de pie, se giró a Daniel.
—¿Es nuestra? —preg







